EL TRABAJO FEMENINO
Una característica fundamental de los cambios recientes en los mercados de trabajo es la masiva incorporación de las mujeres. En realidad se trata del acceso a empleos remunerados, porque las mujeres ya realizaban una enorme cantidad de tareas destinadas a la reproducción de la sociedad, sin retribución monetaria.
En distintos países del mundo se han desarrollado investigaciones que concluyeron que las mujeres trabajan diariamente más horas que los hombres y que la incorporación de la mujer a los mercados remunerados de trabajo es muy variable según las prácticas sociales predominantes, las concepciones religiosas y las condiciones del ciclo de vida familiar (nacimiento y crianza de los hijos).
Por otro lado, esas mismas investigaciones explican que es mucho más alto el porcentaje de mujeres que de hombres que trabajan en el sector informal de la economía. Así, por ejemplo, el porcentaje de mujeres trabajadoras del sector informal de Bolivia llegaba al 70%, mientras que el de los hombres era el 42%; en Turquía esos valores eran del 80% y el 55%, respectivamente, mientras que en Egipto eran del 74% contra el 46%.
LAS DESIGUALDADES EN LAS REMUNERACIONES
La desigualdad entre mujeres y hombres, entre grupos étnicos y entre regiones geográficas es particularmente persistente. Las mujeres suelen trabajar más pero ganan menos que los hombres debido a que tienen más responsabilidades en el hogar, menos educación o menos acceso a empleos mejor remunerados. En la India, los intocables (o sin casta) sólo tienen acceso a los empleos peor pagos. En las regiones pobres, como el Estado de Chiapas en México, por lo general la pobreza persiste aunque crezca la economía en su conjunto. El desarrollo, efectivamente, beneficia a algunos de estos grupos pero otros quedan postergados.
En la mayoría de las sociedades, las mujeres trabajan más horas por menos dinero. Un número elevado de mujeres trabaja en el hogar, donde cuidan a sus hijos y se ocupan de las tareas domésticas -actividades todas al margen del mercado-. En muchos países, las mujeres tienen un nivel más bajo de instrucción, suelen estar subrepresentadas en los buenos empleos y por lo general ganan menos que los hombres aun por el mismo trabajo (...)
Alrededor del 99% de los 1.000 millones de trabajadores que se incorporarán a la población activa del mundo en los próximos 30 años vivirán en los países que hoy en día tienen un ingreso bajo y mediano. Algunos grupos de trabajadores relativamente pobres han logrado grandes progresos en los últimos 30 años, sobre todo en Asia. Sin embargo, no se ha observado ninguna tendencia mundial hacia la convergencia entre los trabajadores ricos y los pobres. Es más, existe riesgo de que en los países más pobres los trabajadores queden aun más rezagados, a medida que la disminución de las inversiones y del grado de instrucción acentúen las disparidades existentes.
"Se considera jefe de familia a la persona que es el sostén principal del hogar, que decide cómo se distribuyen los ingresos y que ejerce la autoridad familiar. En el caso de América Latina, el 30% de los hogares tiene como jefe a una mujer y éstos corresponden a sectores de bajos y medianos ingresos"



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