domingo, 20 de mayo de 2012

POBLACIÓN MUNDIAL ¿Cuánto más podemos crecer?

La pregunta que acabamos de formular ha sido reiteradamente expresada a lo largo del tiempo, y con más insistencia a medida que se tuvo un mejor conocimiento del volumen de población total del planeta. Más aún, fue palnteada con gran alarma durante el tercer cuarto del siglo XX, cuando se alcanzaron los más altos ritmos de crecimiento poblacional.
Se trata de una pregunta a la que se han dado múltiples respuestas y estas han propiciado la implementación de distintas políticas orientadas a provocar las modificaciones que se veían como necesarias.
El debate ha girado en torno a dos posiciones opuestas, denominadas habitualmente maltusianas o catastróficas las primeras y positivas
las segundas. ellas pueden resumirse de la siguiente forma:
  • Posturas catastróficas. Para algunos, la capacidad del planeta para albergar y dar sustento a la población humana tiene límites. Estos límites vienen impuestos por diversos factores, entre los cuales se han destacado la capacidad de producir alimentos (por ejemplo, la cantidad de tierras fértiles para la agricultura y la ganadería), la disponibilidad de recursos naturales ( bosques, minerales, agua o combustibles fósiles) o la capacidad natural de reabsorber los desechos de la actividad humana ( contaminación, residuso). Quienes han defendido estas posturas alertaron acerca de que el crecimiento poblacional representa un problema que debe ser resuelto, para lo cual han puesto énfasis en la implementación de medidas orientadas a provocar la disminución de la natalidad (frecuentemente denominadas de control natal). Han argumentado que si no se tomaban estas medidas, la consecuencia sería una catástrofe que haría aumentar la mortalidad.
  • Posturas positivas. Para quienes adscriben a estas perspectivas, el crecimiento poblacional no es un problema, en tanto reconocen que la capacidad humana para encontrar soluciones a los problemas y satisfacer sus necesidades no tiene límites. para sustentar sus afirmaciones, recurren a evidencias históricas que muestran que en muchas ocasiones las necesidades planteadas por el crecimiento poblacional han motivado el desarrollo de nuevas tecnologías para superar los problemas que este crecimiento provocaba. De esto deriva la conclusión de que el crecimiento poblacional no solo no es negativo sino que incluso sería positivo para el desarrollo de la humanidad.
Actualmente estas posiciones extremas han comenzado a ser dejadas un poco de lado, y está priorizando la consideración de algunas cuestiones que están involucradas en el tema y que parecen ser más importantes. Entre ellas se reconocen las siguientes:
  • Hoy existe evidencia que permite afirmar que el crecimiento de la población disminuye a medida que mejoran las condiciones de vida. Por lo tanto, el interés se fue   desplazando hacia ofrecer oportunidades para mejorar estas condicioes de vida, dejando de lado la preocupación por el nivel de natalidad en sí mismo.
  • La amplitud y gravedad de las problemáticas ambientales es hoy conocida y aceptada en forma generalizada. Sin embargo, se ha ido abandonado la idea de que estas problemáticas son consecuencias directas del volumen de población. Cada vez más se reconoce la importancia que tienen las pautas sociales relativas a las formas de producir y, más aún, de consumir. En relación con esto, se ha puesto mucho énfasis en mostrar que el verdadero problema no es el alto crecimiento de las poblaciones más pobres, sino el desenfrenado consumo de las más ricas, por lo cual se propone que lo que debe controlarse no es el volumen de población sino el consumo.
  • También se viene criticando el hecho de que, el poner énfasis en cuestiones globales (como la capacidad del planeta de susteentar a la población humana), se han descuidado las grandes y graves desigualdades que se presentan entre las distintas sociedades. Desde estas posturas se ha señalado que es necesario centrar la mirada sobre las condiciones de vida de las personas concretas, y no solo preocuparse por los grandes números.


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